¿Por qué aislar?

La prestación energética de un edificio es cada vez más importante a causa de las repercusiones ambientales y de los costes crecientes de combustible y energía.

Se estima que los edificios son los responsables de más del 40% de la energía consumida en nuestro país, de la cual el 50% se pierde a través de los cerramientos opacos del edificio. Por este motivo, es muy importante aumentar la eficiencia energética de los mismos.



Con este objetivo, el Parlamento Español aprobó el Código Técnico de la Edificación (CTE) que incorpora el DB-HE (Documento Básico de Ahorro de Energía), dando cumplimiento a la directiva de la Unión Europea 2002/91/CE relativa a la eficiencia energética de los edificios.

El aislamiento térmico permite reducir tanto los costes de calefacción como las emisiones contaminantes. Un edificio bien aislado garantiza el confort, manteniendo estable la temperatura interior independientemente de las condiciones exteriores. A fin de mantener este confort interior, la envolvente del edificio debe ser capaz de regular el flujo de calor en las diferentes estaciones del año: en invierno, es necesario limitar las pérdidas de calor producidas por el sistema de calefacción con el exterior; en verano, por el contrario, obstaculizar las ganancias energéticas provenientes del exterior, limitando así el gasto en refrigeración.

Un aislamiento térmico eficiente de los edificios debe tener como objetivo el garantizar una temperatura correcta no solo del aire, sino también de los muros, de los pavimentos y de los techos. La sensación de frío, de hecho, deriva de una baja temperatura ambiental, pero también de una baja temperatura de los elementos de protección tanto horizontales como verticales.

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